En 2008, legisladores de la ciudad de Ámsterdam analizaron la posibilidad de superar su revolución sexual iniciada con la autorización de vitrinas en su famoso “barrio rojo”, donde las mujeres venden sexo a los transeúntes con todas las de la ley. Dicha iniciativa consistió en establecer un marco legal que permita o castigue tener sexo en los parques públicos de la ciudad. Particularmente en el más famoso, el Vondel. Cuando anochece, el parque principal de Ámsterdam, es punto de encuentro de hombres homosexuales que buscan sexo rápido y sin compromiso. O sea, ya ni al motel le invierten.

En realidad, no está penalizado tener sexo en el parque, pero tampoco está permitido, afirman. ( O sea, ¿cómo? ¿No se supone que lo que no está prohibido, está permitido?). Cuando la policía descubría a una pareja in fraganti, sólo le llama la atención y le pide retirarse, comenta Herbert Raat, de la Alcaldía de Ámsterdam. “Ahora estamos discutiendo la posibilidad de darle un marco legal, ya sea para que se prohíba o se permita por ley. Así que estamos escuchando todos los puntos de vista para llegar a una conclusión”, agregó.

El detonante del debate fue una iniciativa diseñada por el concejal Paul van Grieken, del Partido Verde, quien en un documento estratégico titulado “Utilización del Vondel”, propone permitir la práctica del sexo en este lugar. El proyecto plantea una serie de reglas. Por ejemplo, sólo se permitiría tener sexo al caer la noche, lejos de las zonas destinadas a los niños y de una manera discreta.  Más de 70% de los habitantes de Ámsterdam afirma que no tiene problemas con los homosexuales que buscan sexo en los parques públicos, según una encuesta realizada a solicitud de la televisora local AT5.

El legislador Pieter den Geel, líder del partido democratacristiano CDA, rechaza la idea y se pregunta: “Si tomamos ese deslizadero, ¿a dónde iremos a parar?”.

¿Y qué creen? ¡Que se aprobó!

Una manera más en que los hemanos holandeses demuestran que sus leyes tienen como fin permitir lo que de todas formas van a hacer sus habitantes sin su consentimiento, como el uso de drogas. Y pues a partir del pasado septiembre, todo el que visite el parque de noche, puede darle rienda suelta a sus genitales calenturientos sin que nadie, nadie les diga ni pío. ¿Creen que fue buena idea? ¿A dónde los puede llevar dicha aprobación?

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