El viernes que estuve en el programa ‘El Matutino Express’ hablé sobre educación sexual para los hijos. Han surgido muchos mails al respecto así que recapitulemos los que comenté ese día. Puede servirle a todo el que tenga chamacos, los esté planeando o tenga primitos, hermanitos y blá. Bueno la pregunta de siempre es ‘¿Cuándo comenzar a hablarles de sexo?’, todo el mundo cree que cuando comiencen a pubertear y la respuesta es ‘too late señora’. Hay que comenzar desde que son capaces de entender, de hablar y preguntar.Por lo regular se da en la etapa pre-escolar.

Las respuestas tienen que ser simples, textuales y ciertas. Con naturalidad y sin generar morbo. Nada de mentirillas de ‘la cigüeña’ o de la abejita que se posa en la flor. Desde que tienen menos de dos años, el momento del baño con papá o mamá es el momento de explicar la diferencia en los cuerpos. ‘¿Por qué mamá tiene pechos grandes?’ Para poder alimentar a un bebé. ‘¿Por qué tienes vellos y yo no?’ Cuando crezcas ese vello saldrá, es una señal de que dejas de ser niño. ‘¿Por qué papá tiene pene?’ Porque es el modo en que nos diferenciamos los niños y las niñas o los hombres y las mujeres. Nuestros órganos sexuales nos diferencian y se llaman ‘pene’ y ‘vagina’ respectivamente (nada de pollito, pajarín o paparrucha).

En este apartado de los sobrenombres a los genitales hay que puntualizar el porqué darles sus nombres adecuados. Un niño no es tonto y notará que sus padres tienen que ponerle motes a dichas zonas, por lo cual el mensaje que recibe es que ahí hay algo ‘malo’, algo truculento; tanto para que sus padres tengan que ‘suavizar’ el modo de dirigirse a ellos. Desde ahí, ya hay una sensación de extrañeza ante lo relacionado a los mismos.

Luego, la pregunta de los 64,000 ‘¿De dónde vienen los niños?’. Y ahí se pone el padre de todos los colores a tratar de explicar. Hay que dar simplicidad y respuestas literales hasta donde las pregunta. ‘Los niños se forman en la panza de las mamás, cuando están listos para salir, mamá va al hospital y ahí el doctor lo saca de su pancita’. Punto. Si con eso queda contento(a), no hay más vuelta que darle. Si pregunta -por lo regular cuando ya tiene más de cuatro años- ‘¿Cómo llegó ese bebé ahí?’, contestas ‘Adentro de la panza de mamá hay muchas semillitas, igual dentro de la panza de papá. Cuando papá pone una semillita suya en la panza de mamá, éstas se juntan y se forma un bebé’. Listo. Si sigue la preguntadera ‘¿Cómo pone papá la semillita en la panza de mamá?’. Si el niño es menor de ocho años, lo mejor es decir. ‘Nos abrazamos muy fuerte y juntamos nuestras pancitas’. Si ya es mayor de ocho, la gran mayoría de los especialistas comentan que ya es momento de explicar el proceso del coito. Nada de morbo, nada de cara de angustia, dices ‘Papá coloca su pene dentro de mi vagina y así llega la semillita a mi panza’. San se acabó. Y mencionar siempre que eso sólo lo pueden hacer los adultos ya que los niños no pueden tener bebés porque su cuerpo es pequeño y ahí no cabría un bebé. Simple.

Luego, sobre la manipulación genital. Un niño o niña tocará sus genitales con el propósito de conocerse, estás descubriendo su anatomía. No le dan ningún contexto erótico-sexual. Si se les merma o regaña (‘Déjese ahí niña cochina’), se generará culpa. Desde niños tenemos que aprender a identificar que nuestro cuerpo nos pertenece, que no es malo y que merecemos conocerlo. Muchas disfunciones sexuales se hubieran evitado. Hay sólo que remarcar que es una zona privada, que nadie más que ellos tienen por qué tocarlos (ya en la adolescencia cuando comencemos a hablar de erotismo, se puntualizará que permitirle a su pareja tocarlos, a alguien que lo merzca, es parte del disfrute). Igualmente, que dada la privacía es algo que deben hacer a solas y deben evitar estar tocándose todo el día ya que pueden lastimar la zona que es muy delicada y los bichitos que hay en sus manos pueden hacer que se enfermen.

El caso de la masturbación infantil es otro boleto, porque un niño que en el proceso de descubrir su cuerpo, nota que siente placer, seguramente insistirá en estimularse. Pero cuando se convierte en algo consuetudinario, nos habla de que hay ansiedad, depresión, y que hay otras áreas de vida del niño que hay que checar para identificar por qué busca la gratificación una y otra vez.

Por encima de todo, hay que generarles respeto a su cuerpo, así como que lo hagan respetar. Pero si se plantea como una zona donde cosas malas pasan, poco naturales, etc. desde la infancia ya no habrá un canal de comunicación efectivo con los papás sobre todo lo genital/sexual. Muchos pero muchos niños abusados no lo reportaron a sus padres porque sentían culpa, porque pensaban que los iban a regañar, porque ellos les generaron miedo a hablar de cualquier cosa relacionada.

Hablar con naturalidad de la sexualidad es un modo ENORME de proteger. Y al crecer, serán además menos tendenciosos a relaciones de riesgo ya que verán con todo respeto la sexualidad y sus genitales. Luego posteo sobre información cuando llega la pubertad, pero ya me extendí demasiado.

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