En efecto, no es leyenda urbana. Los fluidos como el esperma y el lubricante vaginal (natural) pueden tener un sabor digamos, más conveniente. Está sujeto a nuestra alimentación. Cuando comemos por ejemplo, ajo, cebolla o alimentos ácidos, nuestros fluidos pueden tener un sabor amargo y fuerte. En ocasiones, muy desagradable. Del mismo modo, podemos darle un mejor gusto, algo dulzón. Hay una vieja receta francesa que si se bebe por varios días consecutivos, promete hacer de los fluidos sexuales un suculento manjar. Su olor será por obviedad, agradable.

De hecho, el sabor normal del flujo vaginal es algo amargo ya que es un compuesto de ácido láctico y bacterias que pasan por las paredes vaginales con un Ph ácido. El semen por su lado, también es de olor y sabor ácido y hasta amargo. Las frutas perfumadas como los melocotones y la naranja, y los alcoholes fermentados pueden dulcificar su sabor.

  1. Prepara una infusión de té de rosas o jazmín en un cuarto de taza de agua caliente.
  2. Mezcla la infusión con una copa de vino afrutado (desde un boones), licor de naranja, de otra fruta, de menta o amaretto. Si no se desea agregar alcohol (porque es entre semana y pus ni modo de agarrarla de José José, se puede poner unas gotas de esencia de rosas o de alguna fruta. Se consiguen en tiendas de pastelería).
  3. En dicha mezcla deja macerar ralladura de limón (dos twist), una laja de durazno con la cáscara y tres hojas de menta.

Deja reposar en el refrigerador por al menos dos horas y bébela. Una copa de este brebaje promete maravillar el paladar de cualquier amante. Además sabe delicioso. Puedes ofrecer esta bebida como cócteles para tus fiestas; tus invitados te lo agradecerán.

Ya ven que no es mito. Por ahí cuentan que las grandes concubinas de la Francia de los Luises, amaban esta mezcla y dejaban a sus canchanchanes fundidos de placer y con buen aliento. Probemos.

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