Ensalada de setas
Algo ligero pero con cuerpo para degustar antes de las artes amatorias. Ideal para acompañar con una copa de tinto. La recomendación es que trabajen el ambiente del lugar con tiempo: velas, aceites, música y ganas de entregarse. Lo demás, es lo más rico.
Necesitamos
Lechuga Una bolsa para dos personas es más que suficiente (40 pesos)
Manzana Sólo una mitad. Si es verde, mucho mejor (5 pesos)
Queso de cabra Al gusto puede ser natural o con ceniza. Recomiendo una pieza de 113 gr. Es más que suficiente. (50 pesos)
Un cuarto de kilo de setas Obvio, bien lavadas (20 pesos)
Nuez caramelizada 50 gr. son suficientes (8 pesos)
Azúcar
Mantequilla
Aceite de olivo, vinagre balsámico, sal y pimienta
En una sartén caliente se derrite mantequilla y se agregan las setas. Sin mover demasiado, cuídalas hasta que cambien de color y se vuelvan suaves y tiernas (agrega sal o un poco de jugo Maggi. Si prefieres, pueden ir tal cual). En otra sartén, agrega mantequilla, pela la manzana y fríela en rodajas. Una vez que se dore, espolvorea una cucharada de azúcar hasta que se caramelice. En un bowl para ensalada sirve la lechuga (si quieres verte más acá, mezcla lechugas diferentes o agrega otras hierbas como arúgula). Agrega un chorrito (leve) de aceite y otro de balsámico, sal y pimienta. Mezcla muy bien. Ahora, en la parte superior, reparte las setas, los gajos de manzana y, antes de servir el queso, córtalo en rodajas (seis aproximadamente de una barra de 100 gr.) y ponlo unos minutos en el sartén caliente. Por último, machaca bien las nueces caramelizadas y repártelas en la superficie de la ensalada.
Todo esto sucede mientras le platicas lo hermosa que se ve esa noche. Las ganas que tienes de terminar de preparar la ensalada para quedarte acostado junto a ella y escucharla respirar. Copas de tinto acompañarán la plática y, luego de muchos arrumacos y toqueteo, el postre: ustedes.