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Feb
14

‘Amor, desamor y enamoramiento’ SexBox 109

By Elsy  //  Podcasts  //  13 Comments


Nov
26

El fuego amigo mata dos veces (por Lord Pachoner)

Antes de comenzar quisiera decir que la idea que dejé como título es más una conclusión personal que un título. Estoy tan fuera de mí que no sé si ya lo había escuchado antes, de ser así, siento adjudicarme el concepto como personal.

Hace aproximadamente 5 o 6 meses sonó el teléfono de mi extensión de la oficina. Como suelo hacer, contesté con un no muy amigable “Conozca Más” y sólo recibí de regreso un muy seco “Hola, ¿Cómo estás?”. “Bien” contesté… “¿Quién habla?”, hizo una pausa para tomar aire y con la exhalación de un suspiro dijo: “Ana” (obviamente no se llama Ana pero la llamaremos así para fines prácticos), “Perdón, pero ¿Cuál Ana?” “Ana X”, contestó. “¿No te acuerdas de mi?”. Se detuvo el tiempo. Años, créanme, años de tratar de mantener los sentimientos bajo control y su recuerdo en un lugar libre de dolor regresaron en un segundo y, de pronto, la sensación de angustia, similar a la que sentí la última vez que esperé por tratar de retenerla, me invadió por completo. “Claro que te recuerdo, ¿cómo estás tú?”, le dije tratando de mantener la calma al tiempo que otro sentimiento se apoderaba de mi poco a poco: creí que como otras ‘Anas’ de mi pasado, ésta llamaba para decirme lo terrible que era su vida sin mi y que estaba a punto de saltar a un puente si yo no estaba dispuesto a salvar el amor más puro jamás registrado. Confiado, y con un aire insoportable de seguridad, me dispuse a escucharla.

A- “Yo muy bien. Acabo de tener a mi bebé hace poco”

G- (¡Ouch!) “¿Sí? (ahora más que nunca te necesita… te necesitan) ¡Qué bien! y ¿cómo se llama?

A- “No te preocupes eso no es lo importante”

G- “Oook (de nuevo el aire de seguridad insoportable) y ¿qué me cuentas?”

A- “Mira: primero, discúlpame por llamarte a tu oficina. (“No te preocupes, valoro el esfuerzo de conseguir mi teléfono después de casi 5 años de no vernos”, pensé) Créeme que me cuesta mucho trabajo hablar contigo pero, es por una razón importante. Ahora que soy madre quiero empezar de cero y no quiero que la nueva vida que tengo con mi hijo esté llena de rencores del pasado”.

G- “Entiendo”, interrumpí. Adiós aire de seguridad insoportable.

A- “Quiero cerrar círculos del pasado y dejar las cosas que me lastimaron en el pasado y en paz. Yo tengo mucho resentimiento hacia ti por algo que me dijiste una vez y tan no te pude perdonar que por eso… (su tono cambió, de nervioso a molesto) que por eso no quise estar más contigo. Y créeme fue algo tan doloroso que no te lo pude decir antes. Ahora que ya te lo dije, me siento mejor. Te pido que disculpes que lo haga de esta manera pero es por mí y por mi bebé”

G- “Claro que entiendo”, la interrumpí. “Está claro y… gracias por decirlo así; espero que en verdad te ayude tanto como quieres”

A- “Gracias. ¿Cómo están tu mamá y tus tíos de Cuernavaca? Me acuerdo mucho de tu tío, todavía tengo la cruz que me regaló”

G- (tragando saliva como si fuera arena) “Bien, bien, todos bien. ¿Cómo están todos en tu casa?”

A- “Bien, todos bien también (el tono de su voz denotó que la conversación era incómoda e insostenible). Bueno, de nuevo discúlpame y cuídate”

Y colgó.

Yo me tardé en colgar, pero no me di cuenta cuánto tiempo. La verdad es que no quería soltar la bocina. Me sentí como un completo imbécil, en todos sentidos. La hora en el reloj y el eco de su voz en mi cabeza terminaron por asfixiarme y me fui de la oficina. Quería caminar, pensar. Repasar sus palabras y entender lo sucedido. Pónganse en mi lugar por un momento: yo la culpé todos estos años al pensar que nunca definió si quería pasar su vida conmigo o no. En mi parte de la historia, todo había sido su culpa y ahora, todo apuntaba a que el único responsable de terminar con uno de los grandes amores de mi vida había sido yo. Y de nuevo, años y años de llanto, soledad, inseguridad y vacío de ella cayeron en mí con la fuerza de una avalancha.

Pensar y sentir que todo había sido mi culpa era demasiado para asimilar de inmediato. Apenas llegué a mi coche, me puse a llorar.

Ahora que he tenido tiempo de reflexionar sobre tooodo lo que pasó, he concluido que siempre que hay un rompimiento la responsabilidad es de dos. Para bien o para mal. Aquello que alguna vez dije no tenía la intensión de lastimarla y mucho menos de terminar con el amor que tanto defendí y disfruté. De saber que sería así, jamás lo hubiera dicho. Lo que entendí es que, y esta es la razón de este enorme post, algunas veces el filo de las palabras y los hechos hieren con mayor profundidad cuando vienen de las personas que amamos. Ella me amaba y yo la amaba tanto que lo que dije acabó con lo que teníamos, aún cuando en voz de cualquier otra persona, esas mismas palabras no hubieran significado nada.

Hoy, el fuego amigo me dió en la madre. Otro amor inmenso, que ni siquiera es de pareja, pero que a fin de cuentas es amor acabó conmigo. Al menos por hoy. Compartirlo con ustedes sirve para aceptar con resignación lo que ya está dicho: duele más cuando el madrazo viene de alguien que quieres profundamente. Ni modo. A sanar para quedar listos para mañana.

Para quienes preguntan, recuerden que también pueden leerme aquí

 
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