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La ciudad de la furia
¿Puede que haya canciones o escenas de películas que nos inspiren eróticamente tanto que nos impulsen a declararnos abiertamente?
‘Fue culpa de La ciudad de la furia‘, afirmaba mi amigo Tavo una ocasión en que nos encontramos en una reunión de improviso, de esas que solitas se arman, y cuando te das cuenta han llegado dos docenas de invitados de la nada. Todos habíamos notado que una de las desconocidas invitadas (que estaba ahí porque era amiga de la amiga de la novia de un amigo de Tavo), le echaba miradas fortuitas y le hacía la amable plática. Tavo, como buen soltero caliente, le siguió la corriente y se armó el jueguito de sonrisitas y aventadas de calzón veladas. Hasta que mientras yo discutía ,no sé qué tema con otro amigo y nos empacábamos un kilo de cheetos, advertí que Tavo y la incauta bailaban, sólos, en medio de la cocina; pegaditos, pegaditos. Y se armaron los besos, y el etcétera vino a tomar sitio unos 15 minutos después de la canción, justo en la recámara de Tavo. No tendría que contarles que aquellos gemidos y gritos no se camuflaban ni subiéndole a todo a la bocina del iPod, pero ya les conté. En fin. Terminaron con su sesión y la chava al poco rato se fue. Para ser honesta, a mí no me pareció que la chava fuera fea, pero el resto de los amables caballeros (seguro con un poco de tinte envidioso), comenzaron a molestar a Tavo y a decirle que su recién acostada aventura estaba del nabo, que cómo había podido. Ya saben, todos juran que se merecen a Scarlett Johansson (y luego les conoces cada garra). Entonces Tavo, como buen humano, se dejó influenciar por la opinión de sus cuates (pese a que las mujeres que cohabitábamos la pachanga, le decíamos que la chava no estaba fea) y entre broma y broma empezó a culparse y a decir ‘Fue culpa de La ciudad de la furia (la canción de Soda Stereo)’. Esa era la rola que sonaba cuando (seeeegún él) la chica se le empezó a pegar y a bambolear sus caderas y que cuando ¡se dio cuenta!, la estaba besando. De acuerdo a su teoría (patana y sacatona), la canción le excitaba muchísimo y que la combinación fue letal. Hagan el favor. Repitió dicha frase una y otra vez (ayudado por las cervezas) y como un gag en las siguientes conversaciones. Aunque pudiéramos estar hablando del nuevo disco de Lenny Kravitz, él interrumpía y gritaba ‘Fue culpa de La ciudad de la furia‘. Entonces se convirtió en una frase que utilizamos un buen rato en ese grupo de amigos, cada que alguien se equivocaba o hacía una burrada, decíamos ‘‘Fue culpa de La ciudad de la furia’.
El punto es ¿podemos dejarnos influenciar por una canción o, digamos, al ver una escena ya sea real o en una película, que nos motive al grado de dejarnos llevar por todos nuestros instintos? ¿Les ha pasado? ¿Con qué imagen o rola?
De que son poderosas, lo son. Se cuenta que cuando Lennin escuchaba la Sonatta Appassionata de Beethoven decía, ‘Si la sigo escuchando, no podré acabar la Revolución’. ¿Aplicará en nosotros el ‘Si sigo escuchando (x rola), no podré dejar de besarme o acostarme con quien esté más próximo?








