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Crecimiento, el poder de quitar poder
Estos días he requerido meditar más que nunca, recorrer todo el camino trazado de los últimos meses. En definitiva, meses muy complejos, ricos, de enorme aprendizaje y crecimiento que disfruté demasiado pero también de aspectos agridulces y unos más verdaderamente amargos. Empezar un año nuevo después de ese 2010 que me trajo tanto, que consolidó en gran parte mi trabajo pero sobre todo que me obligó a aceptar defectos y necesidades. Hace poquito más de un año se desató aquel escándalo que sigue persiguéndome (porque hasta la fecha sale a colación en innumerables pláticas, entrevistas, comentarios), sí el del famoso Matutino Express, ese día que cambió muchas cosas. Me trajo respeto y oportunidades pero también críticas muy duras, incluso me convertí en el blanco de quienes se sienten seducidos por destruir a otros por medio de palabras ofensivas. Muchos voltearon a ver mi trabajo, se enteraron de los años que llevaba colaborando para revistas y programas de televisión y lo aplaudieron dando impulso a que nuevos panoramas se abrieran. Entonces comencé mi propio programa, Contacto C+, que ahora cuenta con casi un año al aire. Igualmente llegaron ‘Los Monólogos de la Vagina’, un emorme regalo a mi carrera como actriz, misma que muchos desconocían, otros menospreciaban. Tras esos días de álgidas pero importantes respuestas lo más valioso que aprendí fue la enorme necesidad de aprender, de saber más. Y a lo largo de un año de programa de televisión, de estudio, de entrevistas a grandes especialistas y hasta las más altas autoridades del mundo de la sexualidad en este país, nutrí aún más aquellos huecos o deficiencias que tuvo mi trabajo ese día, ese famoso día y que se expusieron con la fuerza del escándalo mediático. Debo confesar que por meses cargué con esa angustia, con el no poder cambiar ciertos comentarios que no puntualicé o hasta erré y que ahora con el innegable crecimiento que tengo, un año después de enorme preparación, serían tan diferentes. Pero no lo puedo cambiar, y aún hay quien se encarga de hacerlos presentes, de borrar el mensaje que se ha logrado dar en Contacto C+ en programas relacionados al tema, en las pubicaciones y ediciones en las que he participado estos últimos meses, en este mismo espacio.
Y lo saco a colación ahora porque de alguna manera extraña esto se ha visto revivido, atraído de alguna manera y se ha discutido de nuevo.Con menor fuerza claro, pero de nuevo me han comentado que han hablado sobre el hecho en programas de radio, me lo han dicho en la calle, me hacen preguntas al respecto otra vez, e incluso el post aquel donde aclaré aquí el asunto, de nuevo tiene muchas visitas. Wtf?
Estos últimos días además han sido de interrogantes sobre nuevos proyectos que debo o no aceptar, de oportunidades incríbles que se están dando y de retos. Del mismo modo de añoranza por despedirme de los Monólogos de la Vagina que llegan a su fin después de 10 años. Justo el jueves en dos funciones mágicas, llenas y de un público generoso cerré el ciclo, mañana domingo daré la última función de la obra junto con otras 8 actrices, maravillosas compañeras. Ahora hay que dejarlo ir. Dejar ir para recibir el cambio, lo nuevo. Y todo esto, todo el crecimiento me hace ahora tan feliz que no deseo que ese día del Matutino se convierta en una especie de ‘devorador de mundos’ que se trague el avance y lo nuevo, los nuevos aciertos y el reconcilio con los errores pasados. Así que quise pasar a contarles esto hoy, que nada tiene que ver con los constantes datos de sexualidad que siempre les preparo, para que de algún modo ustedes también detecten en su vida aquellos hechos que han sido regalos (todos los momentos son regalos) al tiempo de representar situaciones que cargan que los han lastimado o que los paralizan. Yo hoy, tras leer de nuevo una serie de comentarios al respecto decidí que es momento de romper con ese día, que trajo tanto bueno como malo, que me hizo aprender y desarrollarme y aceptar. Ya no cargo con aquellos comentarios malintencionados, con el hecho de poner en tela de juicio mi carrera, ya no le doy poder a quienes no soportan la idea de que sea actriz al tiempo de ser una comunicadora especializada en sexualidad y relaciones, que escribe, conduce, investiga, orienta. Mi poder es ya no darles poder. Porque hay una gran diferencia entre esa Elsy de diciembre de 2009 (cuando se dio este zafarrancho) a la Elsy de enero de 2011. A quien se le suman las horas y el esfuerzo y el cambio, la espiral del tiempo. Y mi trabajo es, era y siempre ha sido mucho más que esos minutos, de ‘ese’ día. Deseo lo mismo para todos, todos en especial -y con todo agradecimiento- a quienes me leen y están aquí.
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No se pierdan el lunes…
Preparamos un podcast sobre lo que sucedió con Arce. Les dejo un poco del final para que no se les olvide buscarlo el lunes. Agradezco los correos que he recibido sobre el tema, para bien y para mal. Mi opinión y postura está en el podcast del lunes y en mi blog.
Saludos a todos








