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Relaciones abiertas VS Swinging

La monogamia parece cada vez menos factible entre muchas parejas. Diversos estudios desde empíricos hasta los más formales realizados por grandes universidades han pasado décadas tratando de demostrar que el ser humano no está diseñado para vivir con una sola persona por el resto de sus días. Ni copular (odio esa palabra) con una sola persona for ever. Siempre habrá puntos de vista. En definitiva la máxima de los cuentos de hadas ‘Y vivieron felices para siempre’, está a años luz de la realidad. Sin embargo, aún en la necesidad de nutrimento y enorme esfuerzo, trabajo personal y conjunto que requiere el vivir en pareja, la monogamia sí es posible. Si no de por vida, al menos por periodos más o menos extensos. Cada cabeza en su propio universo decide qué es prolongado. Claro, los seres humanos cambiamos y evolucionamos y por ende en muchas ocasiones volteamos a ver a la pareja con la que jurábamos llegar hasta que tuviéramos que usar pañal para adulto y resulta que no, que nuestros planes de vida, deseos y hasta calenturas están muy lejanos. Y, definitivamente válido, reinventarnos: crear una nueva pareja, con todas las vicisitudes que esto implica. En ocasiones hasta pereza de comenzar de nuevo. Quizás la idea más desechable sea esa de ‘Y hasta que la muerte los separe’. Habrían de cambiarla por ‘Y hasta que la muerte del amor los separe’. Porque de que muere esta energía, claro que muere o bueno, se transforma.
Pero para todos hay estilos de vida y muchos, cada vez destapándose más, optan por las relaciones abiertas o bien el SW. Que no son lo mismo, que quede muy claro. Quizás los ortodoxos o con ideologías más conservadoras (porque quizás en el fondo no comprenden el contexto), dirán que entre esas personas ya no hay amor, simplemente hay una conveniencia o codependencia y en vez de tener los tanates para separarse, optan por hacerse swingers o declararse abiertos a otras relaciones. Este último, esá basado en el ‘espíritu’ de dos personas que se aman, que pueden o no vivir bajo el mismo techo pero se reconocen y sinceran como seres que requieren de otras parejas con quienes puedan tener contacto erótico o sexual pero nunca emocional. Ahí está basada la lealtad o fidelidad del asunto. Es decir, ambas partes pueden andar ligoteando, teniendo sexo o coqueteos con otros, la otra persona lo sabe pero no deben dejarse ‘tocar’ emocionalmente. Muchos menos procrear.
Esto de las relaciones abiertas no es la clásica costumbre machista y milenaria de que el hombre puede andar de pica colas por todos lados y la mujer tanto lo sabe como lo tolera o bien aunque se le haga cachitos la panza de a corajes, se hace de la vista gorda porque entonces quién le va a mantener a los hijos. No, esta ‘ola’ o estilo de vida es otro boleto. Ambos saben que ambos tienen sus queveres con otros, quizás se lo cuentan, quizas se lo guardan pero hay este intercambio de complicidades, supuestamente basados en el amor y en la confianza al paso que ambos -de nuevo- se quitan de encima el yugo de la fidelidad que socialmente exige el tener una relación formal.
Por su lado los swingers, comparten, de manera literal hay una dinámica en la que ambos se fomentan el intercambio sexual con otros. Por lo regular tiene su parte voyeurista y exhibicionista ya que el placer se produce al saber y ver a la pareja disfrutando con otros y otras o varios o en trío o cuartetos o sexo grupal y cuarto oscuro y todos los etcéteras. Algunas parejas -casi siempre de inicio- lo que desean es sólo ver cómo otros hacen gozar a su pareja, a quien -al igual que en las relaciones abiertas- aman y con quienes desean pasar su vida o un lapso de esta. Otros, lo que gustan es verse uno al otro siendo penetrados o estimulados por otros. Algunos más encuentran el placer no en ver pero sí saber que ambos están teniendo contacto sexual con otros. O bien, haciendo tríos, intercambiando parejas de manera bilateral, etc. Y además hay una constante comunicación y complicidad al respecto. Ambos acuden de la mano a buscar esas aventuras sexuales y se impulsan uno al otro. De acuerdo a los estudiosos del tema, el ingrediente básico del asunto es precisamente el AMOR. Ya que no es el bálsamo que necesitan las parejas que están a dos de la ruptura, es necesario que precisamente haya solidez.
Cada cabeza un mundo. Demasiada honestidad, valor y aceptación de fantasías y deseos. ¿Consecuencias? Muchas, muchas pero harrrrrtas.
Pero nos queda la pregunta clave ¿Son más honestos que quienes decidimos vivir en monogamia y lealtad; quienes encontramos la paz en sabernos con una sola persona y saberla (sin dudas ni sospechas) que sólo y sólo está con nosotros tanto afectiva como eróticamente?
A ver…
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Reglas y Notas para Tríos, ¿son para ti?
No se puede llegar a nada sin antes tener bien la dirección. Lo primero es analizar de dónde viene tu deseo. Y no necesitas una consulta con Freud. Pero, en ocasiones resulta complejo discernir entre las fantasías que -para bien de tu vida- deben quedarse a nivel de tu cabeza como herramientas eróticas (siempre disponibles) y las que, además de tener factibilidad de realizarse, traerían beneficios. Desde a nivel de tu ego hasta de enriquecimiento en tus andares sexuales. Examina las probabilidades y sé honesto. Con la cabeza fría. En todos los sentidos del término.
Lo primero que debes tener en cuenta es que un trío puede convertirse en un arma poderosa para desencadenar varios demonios de tu relación. Pensar que puede ser una solución a una desgastada vida de pareja es una tontería. Precisamente los ingredientes esenciales deben ser confianza, estabilidad, madurez emocional y una entera complicidad para integrar a una tercera persona. Sobre todo, porque su intimidad, esa pared imaginaria pero poderosa, se va a romper (al menos durante la experiencia).
¿Cómo pedírselo a ella/él?
Supongo que la conoces lo suficiente como para deducir si puedes compartirle tu fantasía sin crear una hecatombe. Si es así, genera una atmósfera de confianza y naturalidad. Si introduces el tema con temor o con demasiada solemnidad conseguirás precisamente que tu pareja lo tome en esa misma línea. Aclara como punto inicial que no quieres ni sustituirla ni complementarla (te es suficiente). Su reacción lo dirá todo. Muchas personas secretamente pueden tener la curiosidad de vivir esta experiencia pero no han tenido la oportunidad de confesarlo. En este punto deben comentar enteramente si tu pareja también cree que es capaz de llevarlo a la realidad sin futuros sentimientos de culpa, celos u otras consecuencias.
Un buen ejercicio consiste en comenzar a ejecutar la fantasía desde la fantasía compartida. Es un asunto de narrativa erótica mutua durante el sexo. Cuando hagan el amor, imaginen que está ahí esa tercera persona y relátense lo que sucedería al tiempo que se estimulan uno al otro. Esto les dará una perspectiva que después les ayudará a tomar decisiones y al mismo tiempo un ‘demo’ totalmente inofensivo. Si en este simple juego ya hay celos ni le sigan.
Dinámicas
Tu pareja ya aceptó, supongamos. Y lo desea tanto como tú. Esto, como puede ponerte a 100 de temperatura, igualmente podría generarte cierta confusión. Muchos hombres que incluyeron a una tercera en su cama se vieron afectados cuando descubrieron que su mujer era la primera interesada en ser estimulada y estimular a la invitada. Y visceversa. Medítalo.
Es importante que tengas claro lo que es una orientación sexual, lo cual no debes confundir con una conducta sexual. Es decir, si tu pareja se siente atraída(o) por el contacto erótico con un congénere no necesariamente quiere decir que sea bisexual. Mucho menos que ‘se vaya a hacer gay’. Nadie se hace gay, una orientación sexual no se elige; e integra elementos no sólo eróticos sino también afectivos. Sin embargo, en términos de conducta sexual, sí puede haber deseo de experimentar con alguien del mismo sexo sin que esto comprometa la heterosexualidad. Si esto te genera inseguridad, o sale por completo de tu ideología, entonces mejor ni probarlo.
La siguiente clave es prenegociar la dinámica. No se salten este punto. Hay que establecer reglas. Obvio, ambos deben percibir equidad y estar plenamente de acuerdo. ¿Qué esperan ambos del encuentro?
>Que la invitada o invitado se dedique a estimularte junto con tu pareja pero no haya contacto entre ell@s.
>Que haya intercambio entre los tres y especifiquen hasta dónde se sentirían cómodos. Por ejemplo, no puede haber sexo oral.
>Que solo uno de los dos interactúe con la invitada o invitado mientras el otro observa.
Puntos Finos
1. Elección. Lo más recomendable es invitar a alguien con quien no tengan una relación emocional ni amistosa. Pueden acudir a lugares destinados a estas prácticas. Infórmense sobre clubes de swingers donde muchas personas de manera independiente o parejas van en busca de tríos. Traten de tener la mayor cantidad de información previa y acuerden lugares neutrales; incluso dentro del mismo club. No se te ocurra llevar a una desconocida a tu casa ni acudir a la suya. Tampoco te fíes de contacto por la web ya que muchos malandros se disfrazan de supuestas chicas dispuestas a unirse a todo tipo de prácticas. Y, gran punto: a ambos debe atraerles.
2. Protección. Creo que no debo advertirte que debes usar condón y claro, cambiarlo cada vez que cambies de vagina ya que puedes enviar infecciones de una a la otra. El sexo oral, es sexo de riesgo, sin importar el género. Cualquier tipo de virus, incluido el VIH pueden entrar a tu organismo a través de imperceptibles heridas en tu boca. El simple cepillo dental o el hilo pudieron causarlas sin que las notes. Así que no des ni recibas regalos orales sin un condón y/o (según sea el caso) películas de látex especiales, muchas veces saborizadas, que se colocan sobre la vulva antes de acercar tu lengua. Las consigues en cualquier sex shop. Igualmente si tu mujer tiene contacto de vulva contra vulva debe colocar una película como éstas entre ambas, ya que, sobre todo el virus de papiloma humano, es fácil de contraer a través de frotamiento genital. No se confíen.
La protección emocional es también importante. Deben acordar que en el instante en que cualquiera de los dos se sienta incómodo puede y debe parar la práctica. Sin reproches ni enojos. Por otro lado, siempre entablar un canal de comunicación posterior para externar lo que experimentaron y si lo volverían a hacer, sus impresiones e inquietudes. Si detectan cualquier elemento que pueda traerles conflictos, no repitan la experiencia. Jamás presiones a tu mujer o la manipules para que te dé gusto.
3. Respeto. La regla primaria de un trío es “respetar los límites del otro”. Pero, por encima de todo, la lealtad. Esto incluye no provocar ni fomentar una relación emocional/afectiva con la invitada al verla a escondidas, o incurrir en prácticas que previamente estaban prohibidas en la prenegociación. Recuerden que esa tercera o terceras personas son un elemento de su vida sexual como pareja, no un complemento ni un sustitutivo. Y esa persona, del mismo modo, tiene derechos y debe ser respetada tanto en límites como en términos de salud, integridad y acuerdos. Lo importante es aplicar la ‘Triple regla de oro’ del sexólogo mexicano David Barrios: “Está bien para mí y no me hago daño, está bien para mi pareja y no le genera daño, y no hacemos daño a otros, otras”. Y claro, que los tres disfruten.
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Detrás de cámaras: el intro de los tríos
El frío sin la magia del Borla, ese genio del audio que nos quita el sueño…










