Claramente cuando se menciona la palabra ‘plenitud sexual’ o cuando se alude a una persona sexualmente feliz, de inmediato se piensa en alguien que es activo, es decir, tiene sexo constantemente, ha probado múltiples prácticas y posturas, etc. No obstante, la plenitud sexual también está en la ausencia de sexo. En efecto, el no tener una pareja sexual o el haber decidido abstenerse de dichos andares no hablan de una persona sexualmente pobre o infeliz. Muchos son los factores que constituyen la plenitud, como la salud, la plena aceptación de la orientación, del propio cuerpo, etc. Más, en ningún momento podemos decir que quienes llevan un tiempo extenso sin tener relaciones sexuales o incluso ni han siquiera comenzado con su vida sexual no se puedan considerar plenos. Obviamente, esto depende de cada caso, porque una cosa es decidir libremente y con plena convicción que el sexo -al menos en esa etapa- no nos ‘hace falta’ y otra muy distinta es la de cerrarle la puerta debido a tabúes, miedo, o por razones culturales e incluso, porque hay algún trastorno como el deseo sexual hipoactivo (absoluta falta de interés, impulso, fantasías y deseo). Hay quienes viven angustiados por ello, es decir, creen que es necesario tener sexo, desearían tener deseo pero no les llega, o su relación de pareja está tan mermada que el sexo no puede ni mencionarse. Pero si tuvieran oportunidad, con hasta un trapo que se les arrimara, saltarían de alegría y directito a la cama. Ahí no podemos hablar de plenitud, no en aquellos para quienes representa un conflicto el no tener con quién o no poder por cualquier razón médica, personal o cultural.

Cuando a través del libre albedrío se elige con toda ‘auto honestidad’ dejar a un lado el sexo, bien podemos sentirnos plenos, porque hay convicción. Nunca falta quien al saber que otro no tiene vida sexual, comenta ‘Ay pobre, debe estar muy amargad@’, pues no necesariamente, habría que saber su verdadero sentir.

Muchos otros sencillamente no le encuentran demasiado significado al sexo, esta conducta puede poseer heridas emocionales pero no hay que generalizar. Estoy segura que hay muchas personas que no han tenido sexo en años y se encuentran de lo más cool y relajados. Gran mito aquel que afirma que -sobre todo- los hombres necesitan ‘desfogarse’, ‘necesitan mujer’, o les sucederán terribles sintomatologías o que se volverán iracundos. Hasta ahora no se ha comprobado que el pene sufra de necesidad de amputación por ‘no usarlo’ o que la vagina se enmohezca y haya que extirparla. Ya ven, para algunos es una actividad de la que bien se puede prescindir. Bien dijo Charles Bukowski en Notes for a Dirty Old Man, “el sexo es interesante, pero no es totalmente importante. Es decir no lo es (tan físicamente) como la excreción. Un hombre puede pasar 70 años sin un pedazo de culo, pero puede morir en una semana si no se mueven sus intestinos”.

En fin, habrá quienes elijan el camino de la abstinencia, a algunos nos parecerá incomprensible, sin embargo no podemos tilarlos de faltos de plenitud.

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