Ahora sí va el debate. El 29 de agosto de 2008, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó La Ley de cambio de sexo en el D.F., con esta aprobación,  la ALDF ratifica que las personas transgenéricas, transexuales y travestistas que vivan en la capital tendrán un acta de nacimiento nueva acorde a su apariencia. Esto porque obvio, los trans lucen muy distintos a la fotografías de sus identificaciones y porque claro, su nombre no indica el rol que viven. Eso les impide tener cuentas bancarias, créditos, y en muchos casos de discriminación, atención social o de salud. Este trámite, que ya se ha llevado a cabo antes de la aprobación por muy pocos y con pésimos resultados, se promete que vendrá a cambiar las cosas. No obstante les puede costar hasta 80 mil pesos y requerirá de peritajes de psiquiatría, sexología, genética y endocrinología. Además de los honorarios del abogado y los gastos del juicio.

Todo lo anterior no es gratuito. Cosa mala, pero sí me parece adecuado que se deban realizar todos esos trámites con el fin de que sea analizado a profundidad el caso y se determine que la persona en REALIDAD requiere de eso y no es parte de una condición psicuiátrica. Aquí comienza a ‘torcer la puerca el rabo’ como se dice coloquialmente. La cosa no está fácil. Yo no estoy segura de que tengamos los especialistas perfectamente capacitados para determinar quien sí requiere de un cambio de identidad legal y quien sólo busca otro provecho o sufre algún trastorno de la personalidad. Puede que sólo le resuelvan a quien pueda pagar. Y por otro lado, quien no junte el dineral y que realmente lo necesite, pues ya valió. Ahora, me pregunto yo, ¿están preparados jurídicamente para que esas personas ‘mueran’ y renazcan con otro nombre?

He aquí el debate. O sea si un hombre llamdo ‘Juan Perez’, logra su cambio de identidad y mañana se llama ‘Rocío Pérez’, aunque en su acta se anote al pie que antes era ‘Juan’ (como se determinó que será), ¿qué sucederá con sus obligaciones como deudas y otras cosas que hizo como hombre? Esa persona jurídicamente ya no existe. Digo, me parece maravilloso lograr que los trans tengan más derechos pero ¿está tomando en cuenta eso la ALDF? Para muchos trámites no te piden el acta, sólo tu identificación oficial. ¿Qué opinan ustedes?

Luego, digamos que ya con el nuevo ID, IFE -o como le llamen a el tarjetón de identificación en cada país- con el nuevo nombre y el sexo nuevo indicado, esa persona ya vivirá su rol con todas las de la ley. Y como tal -por fortuna- lo verá y respetará la gente. Pero he aquí otro punto a debatir. Imaginen conocer a alguien. Por ejemplo, ‘Chucho’, sale a un bar y ahí conoce a la nueva ‘Lety’ (antes Pedro), luce, como mujer, quizás ya hasta se operó y sus genitales parecen de mujer, tiene pechos, ya no queda ni un rastro de vello facial. Su IFE dice que es mujer. No obstante, no nació mujer morfológicamente. También ‘Chucho’ tiene sus derechos ¿o no? Me queda claro que Lety (antes Pedro) nació con disforia y merece tener una identidad que le corresponde a su sexo cerebral y de verdad abogo por ello pero pueden surgir serias complicaciones. De verdad. Imaginen la cara de Chucho cuando se entere. Claro, la amará pero por mucho que haya teorías románticas de que ‘el amor lo puede todo’, no me digan que no será un golpe marca Satanás para Chucho saber que su ‘Lety’ nació ‘Pedro’. Hay mucho por qué trabajar en todos los ámbitos.  ¿Qué opinan ustedes?

¿Está listo México o Latinoamérica? Y ahora, hablando de salud. ¿Lety encontrará un urólogo que sepa tratar sus nuevos genitales? Porque me queda claro que un ginecólogo no la puede tratar. Necesitamos crecer y crecer ya, porque el cambio legal ya se dio pero ¿y lo demás?

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