En un buen encuentro sexual rara vez queremos conservar la misma posición sexual, el mismo movimiento de pentración, la excitación y la comodidad  nos instan a variarle. Esto nos permite explorar sensaciones, estímulos tener distintas vistas del cuerpo de nuestra contraparte, accesibilidad a las caricias en todas las zonas, obvio en los genitales.

Algunas posturas se pueden variar durante el performance per se. Por ejemplo estando él recostado y ella montada sobre su pelvis, de espaldas a él, conocida como ‘El sometido’, es fácil cambiar a la cuchara. Es decir a ambos recostados de manera lateral y la penetración, él está detrás de ella. Simplemente dejan caer su peso de lado y toman una posición casi fetal. No obstante, hay muchas pero muchas posiciones que para tomarlas requieren de movimientos completos, acomodarse, “que si colocar la almohada, que mejor así no, perame tantito. Así está mejor, a ver pérmame como que así me duele un poco”, en fin. En ocasiones esto promueve pérdida de erección o bien, que ya bien acomodados, la entrada del pene sea un poco dolorosa. Entonces ante esa experiencia algunos optan por mejor ni moverle y se quedan en la misma posición perdiéndose de la variabilidad y la diversidad potencial.

Uno de los trucos básicos está en mantener la lubricación. Es obvio que al salir pene para hacer ‘el recambio’, éste se lleve los lubricantes naturales de la vagina producto de la excitación, al contacto con el aire se secan un poco y claro, la vagina ya no está tan húmeda. No hay suficiente tiempo para que la ‘nueva’ excitación promueva una lubricación adecuada, y claro, a la nueva entrada del pene hay cierta molestia, roce en el pene y sensación incómoda en la vulva. Por lo regular aún hay humedad en el interior de la vagina pero el vestíbulo, la vulva se secó y por eso el primer contacto para penetrar duele. Simplemente, hay de dos: o colocan unas gotas de  lubricante de larga duración tanto en el pene como en el vestíbulo vaginal como el Xtreme Lube o bien, y quizás más recomendable es colocar una pequeña cantoidad de Soft Lube en el momento de cambiar la postura. Hay que erotizar esta dinámica, que sea parte del disfrute. Es decir, van a cambiar la postura, ambos toman un poco de lubricante y entre caricias y besos, lo colocan respectivamente en el pene y vestíbulo vaginal masajeando y exacerbando la sensación. La frescura del gel, su acuosidad crean una sensación realmente placentera que se va entibiando al contacto y generando otros panoramas de excitación.

Sólo hay que tenerlo a la mano, no se trata de movimientos mecánicos. Eroticen. El lubricante tiene muchos mitos como ser considerado sólo para mujeres menopáusicas o post menopáusicas que ya no lubrican lo suficiente por los bajos niveles de estrógenos (la producción disminuye). Pero el ‘talento’ del lubricante es bárbaro. Si muchas parejas lo integraran de manera adecuada, esto les rediseñaría las dinámicas. Comenzando por darle ‘saborcito’ y comodidad al cambio postural. Las posturas no únicamente son ‘artes de exploración’, al irlas descubriendo y experimentando aprendemos a detectar cuáles nos proveen más placer, nos elevan la excitación, ayudan a apurar la eyaculación o a retardarla, dan una vista más excitante, dejan ‘a la mano’ zonas favoritas a estimular como los pechos o las nalgas, etc.

Déjense llevar por la imaginación, creen su ‘kama sutra’ y disfruten cada cambio con la humedad necesaria y disfrutable. Venga!

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