Lo que son las cosas. Bien dicen que ‘Dios le da pan al que no tiene dientes’. Parecen bromas del destino. Mientras en México, se calcula que 80% de los embarazos que se registran cada año no fueron planeados, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica, que data de 2006 y cerca de 36% de las mujeres embarazadas es menor de veinte años, por otro lado, se reporta que dos de cada diez parejas en México tienen problemas de fertilidad. Aquellos que sí desean un hijo.

Hace unos meses entrevisté a un grupo de mujeres con dicho problema, quienes habían asistido a una clínica de fertilidad y les juro que daban ganas de llorar con ellas. La frustración, el dolor de ver mes a mes que llega tu menstruación se vuelven un vía crucis.

Las técnicas en reproducción asistida han experimentado numerosas transformaciones desde 1978, fecha en que se registró la primera fertilización in vitro (FIV). Actualmente los adelantos registrados en esta materia las han colocado como la práctica más segura y exitosa para lograr la concepción en parejas de países industrializados que presentan diversos problemas de fertilidad.

Según las estadísticas manejadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a través de la revista “Reproducción”, menciona que anualmente se registran en México 24 mil casos de infertilidad, de los cuales el 15% obedece a causas femeninas y el 40% a problemáticas masculinas. Estas cifras demuestran claramente que la dificultad para la procreación natural en el 50% de la parejas infértiles se presenta por lo general un factor masculino de diferente tipo, asociado o no, a una problemática en su pareja.

Y las estadísticas a nivel mundial no son nada alentadoras; en países en desarrollo existen 186 millones de parejas infértiles y de acuerdo a los reportes emitidos por la WHO (World Health Organization) se estipula que del 8 al 12% de éstas, han presentado en algún momento de sus vidas diversas dificultades para concebir un hijo. Los esquemas internacionales sobre infertilidad indican que: en los hombres se tiene un rango del 8 al 22%, en las mujeres del 25 al 37%, en ambos miembros de la pareja del 21 al 38%, dejando del 5 al 15% de las parejas diagnosticadas como infértiles, la incapacidad de poder determinar las causas de su problema.

Abordando el problema de la infertilidad masculina, estudios realizados por la misma organización entre 1979 y 1984 en 5,800 parejas infértiles de 22 países desarrollados y en vías de desarrollo, determinó que los varones, eran la única causa que contribuía a la infertilidad en más de la mitad de las parejas, esto, debido en su mayoría a factores ambientales; el grueso de esta muestra sufría principalmente de lo que se conoce como infertilidad primaria, definida ésta como: “la incapacidad de la persona en edad fértil para lograr un embarazo después de un período mínimo de doce meses de exposición regular al coito sin protección anticonceptiva”.

Las causas femeninas más comunes son la edad y cómo el cuerpo se ha ido mermando debido a abuso de sustancias tóxicas (cigarro, alcohol, drogas), legrados mal hechos, estrés (dios de los males actuales). La cosa de la edad es lo más frecuente. Y, rompiendo uno de los mayores mitos sobre los anticonceptivos: NINGUNA DE ESAS MUJERES TIENE PROBLEMAS DE FERTILIDAD POR HABER USADO UN MÉTODO HORMONAL.

¿Han vivido este tipo de problemas de manera cercana? Mientras unos luchamos por evitar que se embaracen sin desearlo, otros darían su vida por concebir. ¡Bromas de la vida!

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