Existe una tecnología que desarrollaron científicos mexicanos del Centro de Estudios Avanzados del IPN hace diez años a través de la cual las células madre extraídas del prepucio de un bebé se utilizan para ‘clonar’ piel humana. Se llama aloinjerto o cultivo celular y se coloca sobre la piel quemada permitiendo que se regenere la epidermis en tan sólo cinco días. El científico mexicano Walid Kuri Harcuch (sí, es mexicano), descubrió que las células del prepucio se pueden reproducir infinitamente y permiten a otras regenerarse en caso de quemaduras de primer y segundo grado. Este avance es único en el mundo y más económico ya que mientras la piel importada de cadáver cuesta 10 mil pesos la unidad, la epidermis ‘hecha en México’ cuesta 1300. En 2004, un niño quemado al 60% de su cuerpo salvó su vida gracias a éste método que le aplicaron en el hospital Magdalena de las Salinas del IMSS.

Todo en esta vida tiene su utilidad compadres.

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