No cabe duda que la vagina es sublime, es creadora; gesta al mundo. Pero esto sí entra en otros ámbitos, la creación pictórica hecha por una vagina. O mejor dicho por una mujer con una brocha ensartada, introducida en su maravillosa venus. Lilibeth Cuenca Rasmussen, una artista muy vaginal. La primera en utilizar tan íntimo receptáculo como instrumento de expresión artística fue la japonesa Shigeko Kubota en 1965, en una performance realizada en una galería de arte de Nueva York.

Aquí otra muestra del arte ‘pussy’, sólo que ésta de la artista denominada J, no utiliza la misma técnica. Ésta se embadurna la vulva y trasero en pintura plasma figuras como sello, sentándose en los lienzos. Vendía sus obras por e-Bay, desconozco los precios, pero no dudo que hayan sido bien pagadas. Sólo espero que haya usado pintura de agua o no imagino su ardor con los disolventes, vagina sabor tinner. Supongo que su hombre terminaba con moronas de pintura seca en la boca cada cunnilingus. Nunca falta en recovequito donde puede quedar algo de tinta.

Y ya celebrando los genitales con ínfulas de Dalí, aquí este bien denominado ‘Pricasso’ (viene de Prick, un anglicismo para nombrar al pene) cuyo miembro y trasero puede diseñarles un buen cuadro para la sala. Anímense niños, llévenle a su abue o mamá un dibujito como cuando iban al kinder. Sólo que ahora en vez de decirle ‘Mira mami lo que te hice con mis manecitas’, le dirán ‘Mira lo que te hice con mi gran pene, jefa. Ponlo en la sala’.

Share Button