Cada pareja tiene sus diferentes estándares y formas de comunicación. No obstante, cada que empezamos con una nueva pareja comienzan a surgir interrogantes sobre qué tanto debemos contar de nuestro pasado.

Hay gente que gusta de hacer un largo recuento de sus antiguas parejas, contar hasta en qué posición tenían sexo y por qué peleaban y las razones por las que terminaron. Nunca falta el insensato que hasta cuenta lo que extraña de su anterior pareja o que la sigue queriendo. Todo lo anterior me parace muy poco sano y sólo puede generar falsos sentimientos de competencia con los ex y claro, inseguridades.

El asunto de hablar sobre el número de parejas sexuales del pasado me parece aún más delicado. No porque sea malo haber tenido sexo con muchos o pocos (lo cual es de lo más subjetivo ya que el concepto de ‘muchos’ difiere de cada quien); si no porque me parece que es información personal y muy íntima. Me parece de pésimo gusto cuando alguien te sale con un ‘¿Con cuánto(a)s te has acostado? Mi respuesta siempre es ‘¿Te importa eso demasiado o cambia algo entre nosotros?, ¿Para qué necesitas saber eso? Y si eso e puede llegar a atormentar, creo que no tengo nada que hacer contigo’.
Bueno y qué decir de aquellos homo sapiens que preguntan ‘¿Eres virgen?’.

No se trata de mentir o de pretender ser quien no se es (como aquellas que cada que tienen un novio nuevo vuelven a ser vírgenes). Se trata de proteger la propia intimidad, guaradar para sí mismo las vivencias. Sí, puede haber mucha confianza como parte de la magia de la relación pero brindar esos recuerdos puede traer más negatividad que cosas buenas.

Por ejemplo, yo en mi relación actual con el Sr. Elsy cometí un error. Él y yo no tenemos ninguna bronca para hablar sobre lo que sea. Un día, comentándole que estuve saliendo con un guey con quien yo trabajaba (estando yo soltera), me preguntó si me había acostado con él. Yo debí decirle que eso era algo muy mío y que nada tenía que saber al respecto. Pues brutamente contesté en afirmativo y meses después, un día que estábamos viendo por televisión al tal guey con que el yo que salía; salieron a relucir sus celos y peleamos.

Díganme, ¿qué caso tiene? Hay cosas que se pueden compartir pero ‘la lista’, esa es personal e intransferible (bueno ni tan intransferible). Tengan cuidado, contarle a la pareja esas cosas no genera más confianza ni lazos, sólo se dan razones para desconfiar y para alimentar egos y celos insanos.

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