Resulta que en 2004, en el zoológico Zhengzhou en China, una bonita y ponedora chimpancé de 13 años llamada Xinhua, estaba dolorosamente sexstarved. Su macho -quien la superaba por 28 años de edad- ya no fue capaz de brindarle la tan deseada satisfacción. Pues dicha desdichada ‘chimpancesa’ comenzó a fumar y a pedir con desesperación cigarros a los turistas además de mostrarse muy irritable y agarrar una nueva maña: escupir a todo el que se acercaba a su jaula.
Liu Bing, director del zoológico, notó en un inicio el mal carácter de Xinhua y en sus fases de mayor alteración, trataba de rescatar todas las colillas posibles que los turistas dejaban caer cerca de su jaula. Después, si algún visitante prendía un cigarro cerca de su vista, ella se alteraba y pedía que le dieran un ‘toque’. Cuando le pusieron un compañerito más joven y complaciente, dejó el cigarro.

Los chimpancés son una de las especies más parecidas a los humanos. ¿Ahora comprenden nuestros malos humores? Chambéennos Señores, una jeta de ‘huele caca’ tiene sus razones.

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