Tener un amor secreto siempre tiene ese sabor prohibido-delicioso-fustigante-doloroso que en cierta etapa de la vida nos deja (casi siempre a base de guacatazos) lecciones memorables de la existencia. Por ejemplo a no poner los ojos en la pareja de algún ser cercano, a no engañar a la propia pareja, a tener cuidado en quién ponemos los ojos, las esperanzas y las fantasías sexuales. No obstante cuando estamos en el proceso, nunca prevenimos lo bien o mal que pueden salir las cosas.

Un amor secreto puede consistir en amar a alguien a quien no se debe pero éste lo ignora, tener un amante a espaldas (obviamente) del esposo(a), novia(o); o bien tener una relación en la oficina y vivir evitando que el resto de los compañeros laborales lo sepan porque eso afectaría su imagen o simplemente lo tienen prohibido por políticas empresariales.

Y saben rico, ese secreto es desafiante y le pone una ‘pimienta’ especial a cada encuentro; no obstante, un día cansa, un buen día alguna de las dos partes termina por detestar jugar al escondite. Un asiduo visitante de este blog está pasando por tal situación y ha llegado al punto del hartazgo. La fémina con quien sale (y con quien le pone, perdón, hace el amor), tiene novio y con el clásico pretexto de ‘no puedo dejarlo porque se me muere’, pues la susodicha dobletea. Dice no amar al novio formal pero sentir gran compromiso de seguir mientras que ama al ‘cuerno’ (o sea a nuestro querido lector) pero las razones anteriores le impiden darle su lugar y una relación formal. Como es de imaginarse, viven encerrados en casa de él, no pueden asistir a lugares públicos ni enterar a la familia y los amigos; mucho menos asistir a las fechas importantes del otro como el cumpleaños y esos días en que la pareja no puede faltar.

Yo le digo que siempre debemos pensar (antes de analizar qué tan intenso es el sentimiento que nos asalta) en lo que merecemos como persona. ¿Crees que mereces ser el segundón en la vida de esa chamaca? Todos tenemos lo que merecemos, indudable y tajante. No obstante, comprendo que distinguir entre lo que deseamos y los que merecemos suele ser un verdadero reto.

Él pide que de manera anónima (por eso no lo dice abiertamente en los comments), ustedes le den su opinión. Aquí abierto el foro, échenle.

Share Button